miércoles, 7 de mayo de 2014

Menos humos, y más fuego

168 horas
100 desvaríos de cabeza
90 sonrisas
30 pitis
7 días interna en la biblioteca
5 cervezas
2 películas
Y 1 llanto desde la última vez que te vi. 

No sabría explicarte qué es lo que esconden tus ojos, que me acelera el corazón y se me estremecen hasta las dudas. Dudas que me quitas cada vez que me sonríes, y desaparece la lista de razones por las que debería odiarte.

Más de una vez llego la tormenta, y cayó la lluvia que me hizo temblar ante el abismo del "nosotros", de que lo único que tengamos sea la necesidad de tenernos. La eterna anti historia, enmarcada entre recuerdos de siempre y las aventuras de mañana. La forma más sencilla de explicarte lo difícil que se hace la idea de perderte, cuando de pronto un miércoles, me da por admitir que estoy triste.

Y ahora con más de una asignatura atragantada, y menos de 6 horas de sueño diarias, sólo puedo pensar en llegar a fin de mes, y poder comprar ese billete, sólo de ida, hasta tu boca. Y es que, conforme pasan los días a km de tus locuras, se acumulan las deudas de tus dedos con mi espalda, y los asuntos pendientes con mis sábanas.

Podría contar los latidos que quedan para vernos, y el tiempo perdido por inseguridades, y las copas que necesitamos para volver al lugar del que no nos hemos movido. Contaría los lunares de tu espalda y aún me sobrarían ganas para contarte los besos que te debo. Pero al fin y al cabo, el tiempo es el que avanza, y la distancia la que manda, y quizá sean ellos los que tengan que decidir por ti, por mi, y la posibilidad de un futuro "nosotros".





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