jueves, 30 de mayo de 2013

De madrugada me creo Platón

A lo largo de nuestra vida nos proponemos infinidad de cosas. Terminar la carrera con la que siempre hemos soñado, casarnos con el hombre que siempre hemos querido, formar una gran familia... Buscamos alcanzar la plenitud, llegar al ansiado climax, formarnos como personas. Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar en las cosas que realmente nos completan. ¿De verdad una casa grande o un trabajo bien remunerado nos da la felicidad?. Desde mi punto de vista no.
Aquí estas tú, sentada en tu gran sofá, de tu aun mayor, lujosa casa. Estudiando la carrera que te apasiona, soñando con pasar el resto de tu vida con tu perfecto novio, y sintiendo que tu familia esta orgullosa de ti. Buscas lo que todo el mundo supuestamente quiere, sin saber que las metas son la propia escusa para encontrar la felicidad. Mientras tu andes perdido siempre intentando superarte no te darás cuenta de que lo verdaderamente interesante es el camino: estar contenta con tus estudios, ser feliz junto a tu novio, tener una familia que te apoya al lado. De ellos aprenderemos que los problemas que surjan no serán mas que una llamada del destino, una lección, para que de ahora en adelante el recorrido sea mas fácil.

El hecho de que siempre intentemos superarnos y estar completos es lo que en si, nos completa. La vida no es un camino recto hacia una meta clara, sino un camino lento, lleno de baches. Pero si nos detenemos a pensar, podremos percatarnos de las hermosas vistas y la compañía que nos ayuda, y descubrir, que llegar al final, solo es una escusa para seguir andando.

Porque la verdadera felicidad no esta en el ultimo paso, sino en todos, y cada uno de ellos.





miércoles, 29 de mayo de 2013

Oniria encuentra a insomnia

Ella vivía entre palabras vacías y sueños sin cumplir. Él, de niño, solía pensar que se iba a salir de este mundo. Fue un encuentro entre la pasión y la locura. El destino lo había escrito en las estrellas sin duda alguna.

De pronto sobraban los barcos y los andenes, por que de repente, cambiar de rumbo dejó de tener sentido. Como si el resto de gente no fuera a ninguna parte. Ni el resto de gente, ni tu pelo, ni las cosas que no te dije. Y aunque con el tiempo, nuestras ilusiones y nuestras ganas se desvanecieran, seguiríamos renaciendo en tiempos nuevos, y distintos lugares y en cada uno de ellos volveríamos a encontrarnos por capricho del destino, en una sucesión infinita que no tenía más razón que la del amor.



domingo, 26 de mayo de 2013

Perder el tiempo, nunca había sido tan fácil

4 de la mañana de un aburrido domingo de biblioteca. Se acerca el terror de todo universitario, los exámenes finales. Sensaciones contradictorias invaden nuestros desgastados cuerpos. El calor alienta las ganas de verano, pero si eres de los míos, de esos que apuran hasta el último segundo para ponerse a estudiar, desearías que el tiempo se detuviera y poder así ganar otro mes de descanso.

Frases sueltas retumban en mi cabeza, moviéndose de hemisferio a hemisferio. "No me se una puta mierda". Entonces me visualizo a mi misma saliendo triunfante de la temida aula 6, tras pasar con creces lo que ha sido el examen más fácil jamás visto. Total, soñar es gratis, y más a estas horas. Esos momentos en los que piensas en todo, menos en lo que deberías.

Red bull inyectado en mis venas, acelerando cada centímetro de mi cuerpo. Pulmón, estómago. Tu imagen sigue aquí. Piernas, brazos. Tu olor grabado a fuego en mi piel. Hígado, riñón. Tú alejándote... Cava, corazón, aorta y vuelta a empezar.

Mi vida resumida en unos cientos de músculos mal contados que mi cabeza es incapaz de memorizar, y sin embargo pensar que puedo recitar punto por punto, coma por coma, y te quiero por te quiero cada conversación que tuvimos. 

Que sí, que ya se que hay cosas que no pueden ser y que de hecho, no serán. Y se que  hay miles de personas más importantes que ese idiota despreocupado y mil y una razones que te quiten el sueño antes que el amor. Que se que yo tendré un suspenso asegurado en fisiología; pero tú, tú habrás perdido lo que podía haber sido la oportunidad de dejar de desgastarte la boca cada sábado con corazones vacíos, y aprender a sentir. Y de eso, no va a haber recuperación en Julio.




miércoles, 1 de mayo de 2013

El punto final de los finales

Un día me dijiste que íbamos a comernos el mundo, sentados en la azotea, con tu mano sobre mi temblorosa rodilla. 

Un día me hablaste de lo especial que era para ti, de las locuras que harías por verme sonreír. 

Un día susurraste en mi oído las dos palabras, las 8 letras más bonitas del universo. 

Un día dormiste a mi lado en aquella minúscula cama que no dejaba el más pequeño espacio entre tu piel y la mía.

Venías de un mundo que no alcanzaba a imaginarme, y a eso amé, a tu extrañeza.

Solías hablarme del futuro, de tus locos planes para satisfacer tu desorganizada vida. Y yo, yo te escuchaba sonriente, esperando que me incluyeras en ellos. Inocencia perdida, esperando un gesto que nunca llegó. No se las veces que me reinventé, intentando hacer funcionar algo que siempre había estado roto.


Las relaciones se enfrían, como el agua se convierte en hielo. Y una vez están congelados aquellos sentimientos que un día fueron tan fuertes, lo único que puedes hacer es romperlos, y olvidar.

A veces el mayor problema es que tu corazón se resiste a admitir lo que tu mente ya sabe.