Recibo tu mensaje y bajo las escaleras,
con una estúpida sonrisa en la cara. En ese momento parecen tan
largas... De repente, me envuelve la idea de que no lo veré en un mes. –Puta
navidad-- entonces las escaleras se acortan, como si de un acordeon se
tratasen. Y me siento como una niña tonta, perdida en las manos de un músico
loco.
La música inunda el
pasillo de la planta quinta, y conforme me acerco a su habitación, esa música es más
fuerte. Puto loco, su obsesión por la música house no tiene límite. Toco y oigo
sus pasos acercándose a mi, su sonrisa me saluda. Me siento en su cama mientras
el recorre de un lado a otro la habitación intentando no dejarse nada seguramente sin éxito, es un
desastre como yo. Me apodero del
ordenador y busco entre su larga música de éxitos pasados y presentes. -Two
door cinema club, estos me gustan. Presiono el play. Comienza a darme la
retaila sobre mis gustos musicales, lo ignoro, su música si que es una mierda.
Nos encendemos un piti
cada uno, y la habitación se carga del humo que sale de nuestros cigarros,
aunque ya estaba llena del que desprende
mi cuerpo ardiendo cuando estoy cerca de él. Me habla sobre los planes que
tiene para estas semanas: viajes, esquí, fiesta, de todo menos estudio mientra
el tiempo y la ceniza corre. Una vez terminado me tumbo sobre la cama, mientras
el termina el equipaje. Mmm Huele a el.
-Perfecto, y aun me
queda media hora, si no ya te habría echado. Que rápido soy.
-Como seas así de
rápido para todo no hace falta que me eches, ya me voy yo.
Después de 20
estupideces más y un intento de guerra de almohadas se tumba en la cama conmigo. Y ambos hablamos mirando hacia el
techo. Sabemos que cruzar nuestras miradas estando los dos tumbados en una cama de dimensiones tan minúsculas es sinónimo de chocar algún elemento de la cara. Pero entonces
sucede. Se gira mientras me dice:
-Te voy a echar de
menos
-Y yo a ti, ¿con quien voy a fumar yo ahora?- Rio intentando quitarle importancia al asunto
-Solo me quieres por
los cigarros
(Me giro, quedando nuestras
bocas a unos pocos centímetros)
-Claro que no
Rie, rio. ¡Dios que
idiota me siento!. Mi corazón se acelera al ver sus ojos desde esta
perspectiva, son tan grandes y verdes. Sus labios muestran una leve sonrisa
nerviosa, le quiero besar. Estira el brazo, agarrándome por la cintura. El
momento perfecto, nuestros labios se acercan, mi mirada se desvía hacia ellos
inevitablemente, aunque me cuesta alejarlos de sus preciosos ojos. Milímetros,
noto su aliento contra el mío, nuestros cuerpos se tocan. El tiempo se detiene, ya no hay nada a nuestro alrededor, solo él, solo yo, solo nosotros... Y tocan la puerta.
-JODER
Se levanta de la cama,
igual que yo, y en la puerta esta esperando Pablo, también residente del Colegio mayor.
-Oh, eh, mm, lo siento
(dice nervioso). -Creo que se ha fijado en nuestras caras de mala hostia y mi
pelo despeinado.- El coche esta abajo, nos vamos ya.
-Ahora bajo (dice
cortantemente y cierra de un portazo).
Ahora ambos miramos al
suelo, le agarro la cara, le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta
tan solo diciendo un “adiós” que, pese a mis intentos, suena a absoluta tristeza.
Buen comienzo Mujer América, y amigos inoportunos jaja
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