lunes, 1 de abril de 2013

Despedidas amargas


Recibo tu mensaje y bajo las escaleras, con una estúpida sonrisa en la cara. En ese momento parecen tan largas... De repente, me envuelve la idea de que no lo veré en un mes. –Puta navidad-- entonces las escaleras se acortan, como si de un acordeon se tratasen. Y me siento como una niña tonta, perdida en las manos de un músico loco.
La música inunda el pasillo de la planta quinta, y conforme me acerco a su habitación, esa música es más fuerte. Puto loco, su obsesión por la música house no tiene límite. Toco y oigo sus pasos acercándose a mi, su sonrisa me saluda. Me siento en su cama mientras el recorre de un lado a otro la habitación intentando no dejarse nada seguramente sin éxito, es un desastre como yo.  Me apodero del ordenador y busco entre su larga música de éxitos pasados y presentes. -Two door cinema club, estos me gustan. Presiono el play. Comienza a darme la retaila sobre mis gustos musicales, lo ignoro, su música si que es una mierda.
Nos encendemos un piti cada uno, y la habitación se carga del humo que sale de nuestros cigarros, aunque ya estaba llena  del que desprende mi cuerpo ardiendo cuando estoy cerca de él. Me habla sobre los planes que tiene para estas semanas: viajes, esquí, fiesta, de todo menos estudio mientra el tiempo y la ceniza corre. Una vez terminado me tumbo sobre la cama, mientras el termina el equipaje. Mmm Huele a el.

-Perfecto, y aun me queda media hora, si no ya te habría echado. Que rápido soy.
-Como seas así de rápido para todo no hace falta que me eches, ya me voy yo.

Después de 20 estupideces más y un intento de guerra de almohadas se tumba en la cama conmigo. Y ambos hablamos mirando hacia el techo. Sabemos que cruzar nuestras miradas estando los dos tumbados en una cama de dimensiones tan minúsculas es sinónimo de chocar algún elemento de la cara. Pero entonces sucede. Se gira mientras me dice:

-Te voy a echar de menos
-Y yo  a ti, ¿con quien voy a fumar yo ahora?- Rio intentando quitarle importancia al asunto
-Solo me quieres por los cigarros
(Me giro, quedando nuestras bocas a unos pocos centímetros)
-Claro que no

Rie, rio. ¡Dios que idiota me siento!. Mi corazón se acelera al ver sus ojos desde esta perspectiva, son tan grandes y verdes. Sus labios muestran una leve sonrisa nerviosa, le quiero besar. Estira el brazo, agarrándome por la cintura. El momento perfecto, nuestros labios se acercan, mi mirada se desvía hacia ellos inevitablemente, aunque me cuesta alejarlos de sus preciosos ojos. Milímetros, noto su aliento contra el mío, nuestros cuerpos se tocan. El tiempo se detiene, ya no hay nada a nuestro alrededor, solo él, solo yo, solo nosotros... Y tocan la puerta.

-JODER
Se levanta de la cama, igual que yo, y en la puerta esta esperando Pablo, también residente del Colegio mayor.

-Oh, eh, mm, lo siento (dice nervioso). -Creo que se ha fijado en nuestras caras de mala hostia y mi pelo despeinado.- El coche esta abajo, nos vamos ya.
-Ahora bajo (dice cortantemente y cierra de un portazo).

Ahora ambos miramos al suelo, le agarro la cara, le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta tan solo diciendo un “adiós” que, pese a mis intentos, suena a absoluta tristeza.

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