Tres de la mañana y desde mi cama sigo escuchando unacanción que habla de ti. Me levanto de la cama y me enciendo un cigarro, elúltimo por hoy, que ya está bien. Saco el móvil, y me sorprendo mirando tuúltima conexión, 2:40, has salido. Me estremece la idea de ti bailando conalguna chica en al algún lugar no tan lejano a este, borracho. Bloqueo elmóvil, prefiero engañarme pensando que estás en tu cama pensando en mi también.
No lo entiendo, no entiendo nada. Yo, la que nunca ha creídoen el amor, la que siempre se ríe cuando sus amigas le cuentan las últimasnoticias sobre sus romances con esa estúpida sonrisa de enamoradas en la cara. Parecía imposible, queaquella chica de huesos fuertes ahora fuese una chica débil cuyoshuesos crujen cuando la abrazas. No imaginaba que alguien pudiese calar tanhondo en tan solo unas noches malgastadas con películas de tarde de domingo ypitis en los descansos de biblioteca. Dios, me siento tan idiota cuando no puedo apartar losojos de ti…
Pero como ya he dicho, ya está bien por hoy. Tiro los restosde la colilla al patio de luces, me quito mi sudadera 4 tallas mas grande queyo, y me escabullo entre la infinita capa de mantas que yacen en mi cama. Mesiento tan a gusto, tan relajada, tan cansada que… Oh, me dormí.
Se oye el ascensorseguido de un portazo en el pasillo. Unos pasos se acercan, siguilosos yregulares, marcando una melodía estremecedora. Se acercan más, hasta que derepente se hace un silencio tan solo interrumpido por unos fuertes toques en mipuerta. Me levanto de la cama, debe de ser tarde porque estoy completamentedescansada, como la que ha dormido 17 horas. Voy dando saltitos hacia lapuerta, esperándome encontrar la cara de alguna de las locas personillas que haentrado en mi vida recientemente. Abro y no, es él. Se queda parado en lapuerta y no digo nada, pero la sonrisa que se ha dibujado en mi cara es elgesto que esperabas para pasar.
Tus pantalones colorbeige caídos, no dejan a la imaginación tu ropa interior, y eso me desarma porcompleto. Te diriges hasta el centro de la habitación y entonces te giras,mirándome. Esa mirada, nunca antes la había visto en ti. Me miras como si fueseun objeto tan valioso, como si fuese una piedra preciosa. Y con tu fuerte vozdices vienes a darme las buenas noches. Con la estúpida sonrisa todavíaen mi cara me acerco, y ahora solo hay un minúsculo espacio entre tu boca y lamía.
Tus manos rozan mismejillas y mi piel responde de inmediato. Una fuerte carga eléctrica me recorreel cuerpo. Te deseo, eso no ha cambiado pero ¿tu actitud?. Tus ojos irradianpasión, me deseas. Podrías estar bailando con alguna niña tonta perdido por lasluces de neón pero no, estas aquí, conmigo. Tus labios bajan, haciendo callarmis pensamientos y me besas. Nuestras lenguas se funden al igual que nuestroscuerpos. Me aferro a ti, te agarro por el cuello acariciando tu pelo negroazabache. Tengo la sensación d que voy a fundirme con el suelo, mis piernasahora son gelatina. A la mierda todos las clases de anatomía en las que mi ridículoprofesor explicaba todos los músculos y huesos que las forman, todo loscomplejos mecanismos de acción que tienen, a la mierda todos los amantes de lanaturaleza que defienden la perfección de nuestro cuerpo. Ahora mismo, mispiernas ni siquiera pueden sujetar el peso de una idiota enamorada.
Sigo tu ritmo. Como nolo voy a seguir si te seguiría a cualquier parte del mundo
Como en las películascomienza a sonar una música de fondo, la ideal para el momento. Pero conformepasa el tiempo, y la escena comienza a hacerse impropia para menores de edad,la música comienza a volverse monótona, irritante y extrañamente familiar. Ya no puedo mas, ¿de donde viene ese sonido?.Cada vez mas fuerte, mas horrible ¿qué cojon…? Ah si, el despertador.
-¡BUENOS DÍAS! Una mierda, buenos sueños.
Me gusta mucho tu forma de escribir, sigue asi
ResponderEliminarGenia !!
ResponderEliminarMuchas gracias, de veras (:
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