martes, 16 de abril de 2013

Entre tú y yo, la piel

Como el primer rayo de luz que se atreve a pasar por tu ventana. Como un taza de cafe un domingo lluvioso de diciembre. Quizá como un abrazo de un amigo, de esos que son tan de repente que ni te los esperas, pero justo en el momento adecuado. Como una palabra de ánimo, sin ninguna razón, en un día de mierda. Como esa cerveza que atraviesa tu garganta después del último examen del año.
Como sentir que el universo es tuyo mirando las estrellas una oscura noche. Como un desayuno de bufet en un maravilloso hotel de a saber donde y como unos dedos dibujando corazones en tu espalda. Como el primer baño en el mar del año, o esas palomitas de colores tan dulces. Como tener un puñado de locas que perderían el culo por ti o uno de esos edredones tan calentitos en los que perderte por la noche. Como un cruce de miradas con un chico que te gusta, o como la sonrisa tonta que viene después. Como el primer beso. Pero también como el segundo, y el tercero, y el cuarto...

Como llevar años escribiéndole líneas al mismo idiota, acordándote de él al escuchar cualquier canción, soñando con sus labios las 24 horas del día y obsesionándote con su oscuro pelo; y un día, descubres que él, lleva años haciendo lo mismo por ti.




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