Resulta extraño como por las noches, las ideas que se pasan el día escondidas cabeza, revolotean a sus anchas sin pedirme permiso. Pero mas extraña me resulta la idea de que tú seas el culpable de ello.
Desvelada, en la cama busco una señal entre nuestras absurdas conversaciones de whatsapp y recuerdo aquellos felices días en los que solía ser la persona menos romántica del mundo. Y mírate ahora, rogando por besos compasivos, suspirando porque sean tus labios los que me los den.
Tirada en la cama que lleva escrito tu nombre, malgastó el tiempo que debería invertir en aprobar alguna asignatura de este curso, escuchando como Santi Balmes se lamenta de su situación sentimental, y me siento un poco mejor.
- Ya no hay ganas de seguir el show, ni de continuar fingiendo.
Rebusco en el cajón, con la idea de por lo menos poder disfrutar de uno de mis peores vicios, detrás de ti, claro. Y me indigna pensar que hasta esto es diferente ahora. El humo de ese piti desciendiendo por mi garganta, esta vez, quemaba por dentro. Buscando la parte más vital de mi ser, aceleraba el pulso de mi corazón mientras arrasaba todo lo que tocaba, hasta formar parte de mi respiración. La belleza de algo que recuerda la muerte, pero nos hace sentir vivos. La necesidad de sus esclavos de sentirlo, hipnotizados por una magia que no existe, porque su propia imaginación la ha creado. Al igual que él, me destrozas por dentro, y eso que aun no entiendo cómo el amor puede ser la peor de las drogas.
A lo mejor no soy tan buena a la hora de juzgar qué es posible y qué no. A lo mejor me vendría bien un tiempo para pensar o a lo mejor lo que necesito es que alguien piense por mi... ¡Hay que ver lo puta es la vida! Que a veces necesitas gente alrededor que no está, y cuando sobra el mundo entre los dos, no se van.

No hay comentarios:
Publicar un comentario